"Hay libros que parecen decirlo todo, hasta lo más bajo y cruel; libros profundamente escatológicos, con la ambigüedad y bivalencia de este término en castellano: libros que hablan de nuestro destino hablando de nuestros excrementos físicos y morales. "Si te dicen que caí" es uno de estos libros asombrosos, que, repentinamente, nos enfrentan contra nuestra propia suciedad individual y colectiva. Ya no se podrá escribir la historia de nuestra posguerra sin hablar de este libro poético y cruel al mismo tiempo, un canto de amor desgarrado, un relato profundamente terrestre, repleto de sangre, de violencia, de sexo, cuya claridad raya en la insolencia, cuya crueldad nos habla de nuestra propia carne miserable". Rafael Conte en "Ínsula", No. 346, 1976?.
"Si te dicen que caí" supone, no diremos un techo, pero sí una cota importante en la génesis y el desarrollo que de la novela como proyecto tiene su autor. Yendo mucho más lejos que en sus anteriores obras, si bien recogiendo el fruto lógico de la conjunción de aciertos de todas ellas, Marsé construye un sugestivo y soberbio armazón (genuinamente apto para mantener el interés del lector) desde donde el argumento -motor fundamental en este tipo de estructuras narrativas- se desenvuelve sustancialmente dando pruebas de un dominio magistral del 'oficio' -la elaboración de la escritura- y aprovechando las valiosas enseñanzas de tipologías textuales tan dispares como las de la novela policiaca, el discurso erótico y la escritura cinematográfica.
Antoni Munné, en "El Viejo Topo", No. 2, noviembre, 1976.
Antoni Munné, en "El Viejo Topo", No. 2, noviembre, 1976.
Narrativa. A lo mejor la escasísima presencia de Marsé en las colecciones universitarias anotadas y prologadas tiene que ver con su virtud de autor: se leen sus novelas como sea y donde sea, en papel barato y ediciones frágiles, en ediciones caras y suntuosas, en ediciones corrientes. Pero se le lee, y parece un sinsentido estudiarlo con bata, pinzas y bisturí si se puede disfrutar leyéndolo. Esta novela fue la respuesta privada que dio a las mentiras amontonadas en los espejos franquistas y a la invalidez de la novela testimonial o planamente realista. Pero fue también el estallido de un hombre de cuarenta años harto de escribir con un ojo puesto fuera del texto, vigilándose las vergüenzas o calculando los cortes de la censura. Si te dicen que caí se publicó en México en 1973, se leyó en España entonces, pero sólo se pudo editar con normalidad tras enterrar a Franco: es la más compleja, dura y condensada fruta de su educación sentimental y criptoerótica, de su malaleche genética y del afecto desnudo por la inocencia derrotada. Pero además era entonces ya novela posmoderna sin que nadie tuviese idea de qué era eso: con conciencia de los lenguajes y la parodia de los lenguajes, la falibilidad de los relatos y la dimensión narrativa de la memoria, porque "en esas lentas y silenciosas suturas que se producen entre hechos reales y hechos ficticios, en ese artificio, es donde la novela crece", como escribió él mismo en 1977. La extensa introducción viene firmada por Ana Rodríguez y el cotejo de las dos versiones anteriores lo firman ella misma y Marcelo Jiménez. El resultado ha sido la edición de un volumen suelto con las lecturas cotejadas, porque el texto definitivo y último es el que presenta el primer volumen, tras la activa participación de Marsé en revisar el texto, a veces restituyendo las enmiendas de ediciones anteriores. Es un lujo ese volumen complementario, y la anotación a menudo de aquellos textos (¡o subtextos!) ocultos que nadie necesita para leer bien a Marsé pero que sirven para ir poniéndose la bata y empuñar pinzas y bisturí.
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